sábado, 18 de abril de 2009

Diario de Liderazgo 3.5 :D

El otro día me paso que tenía dolor en todo el cuerpo, muy fuerte. Estaba enferma pero no sé que tenía porque tenía temperatura y cansancio, además me daban punzadas en la cabeza pero sin ser gripa. El caso es que estábamos en casa de una amiga de mi hermano y yo estaba con mi cara de enferma, así que la señora preguntó por lo que me pasaba. Comencé a explicarle pero en cuanto comenté acerca del dolor de cabeza y las punzadas en la parte baja me interrumpió y me dijo que de seguro me había dormido chueco y que todo se arreglaba con unos ejercicios. Lo gracioso fue que me hizo hacer los ejercicios ahí y jamás me escuchó cuando le decía que no era el músculo el que me dolía. Después de un rato dejé de tratar de explicarle mis verdaderos síntomas y me limité a hacer los ejercicios.


Hasta el final me dijo: Ya te sientes mejor ¿verdad? Esos ejercicios son muy buenos.

No pude contestarle otra cosa mas que si me sentía mejor, pero no era cierto porque nunca entendió mi problema. Ni siquiera tenía que darme un tratamiento, solamente le contaba lo que me pasaba porque había preguntado pero se esforzó mucho en darme un consejo que a final de cuentas ni me sirvió XD.
Después ya ni le prestaba mucha atención a lo que decía porque sólo hablaba de dolores de cuello y masajes.

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