Siempre he creído que el lenguaje es muy importante, el cómo dices las cosas cambia lo que dices y puede significar algo diferente a lo que querías decir. Leí en el libro de los 7 hábitos que me puedo dar cuenta de que alguien es reactivo gracias a su lenguaje. No tuve que leer mucho más para darme cuenta de que muchas veces soy muy reactiva. Recordé una anécdota de cuando era chiquita, por las tardes mi hermano y yo nos quedábamos solos por que mis papás siempre han trabajado, y cuando iba a la primaria le decía a mi mamá que no había hecho la tarea en toda la tarde por que mi hermano no me había dejado en paz y había tenido que jugar con él. Siempre fue mi excusa hasta que me sentí mal de decir tanta mentira y lo deje.
Desde que leí eso en el libro, trato de evitar el lenguaje reactivo y he comenzado a pensar las cosas para tener un comportamiento proacivo por hábito. Me acordé de una chava en un taller el semestre pasado que ya está casada. Ella decía que era así, es decir que su comprtamiento ya estaba dicho, que el mundo se tenía que aguantar (en especial su esposo, que se había casado con ella sabiendo perfectamente que ella era de una u otra manera). Decía que era fría, según lo que recuerdo, y que nada se podía hacer al respecto.
Su comentario me sonó un poco terco, yo creo que el cambio es posible y ella dio a entender que no se podía hacer nada al respecto. Ahora que lo veo en retrospectiva, ella tenía un lenguaje reactivo, y quiero decir que para mí no sono agradable. Después me acerqué a ella y me di cuenta de que es una buena persona, agradable también, sin embargo siempre la recordaré por su comentario sobre su manera de ser.
1 comentario:
Laurita, te felicito por tu blog. Gracias por compartir tu historia y lo que vas poco a poco aprendiendo en este espacio que nos ha tocado compartir nuevamente.
CALIFICACIÓN 100
Publicar un comentario