Últimamente pienso mucho en el hábito 1 del libro de "Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos". En muchos sentidos soy una persona reactiva pero quiero desarrollar el hábito y ser una persona más proactiva.
Desde entonces he identificado un montón de situaciones en las que mi actitud puede cambiar el desenlace de la situción. Por ejemplo, me molesta que mis papás me pidan hacer más de tres cosas al mismo tiempo, como: por favor acomoda la sala, aspírala y después síguete con la escalera, y también hay que tender la ropa.
Sé que debo ayudar en casa pero reacciono de mala manera ante tantas tareas. Hoy pude cambiar eso, aunque sea un poco, cuándo hice una tarea tan sencilla como sacar al pájaro al sol. Noté que no tenía mucha agua así que me lo lleve para llenarle su recipiente. Ya tenía más tareas por delante que mi mamá me había encargado, por eso quería terminar eso pronto y seguir con mis cosas, sin embargo mi papá me vio y me dijo: pues ya que estás en eso lava el piso de la jaula del pájaro.
Estuve a punto de responderle que ya tenía muchas otras tareas como para entretenerme, pero decidí callarme tres segundos y respirar. La situación no era para reaccionar de esa manera, yo estaba exagerando y no iba a perder más de cinco minutos en hacer eso que me pedía mi papá. Pude poner pausa en la situación y cambiar mi actitud. Después hablé: Sí papá, ¿cuál de estos tres cepillos uso?
Mi papá se sorprendió un poco de que no reclamara y, para mi propia sorpresa, se puso de un mejor humor.
No podía creer que en situciones tan sencillas yo fuera tan reactiva. Pude experimentar que cambiando mi actitud puedo cambiar la actitud de alguien más. Nadie supo de mi lucha interna como tal, pero se notó.
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