miércoles, 4 de marzo de 2009

Diario de Liderazgo 2.3 :D

Saliendo de mi zona de comodidad... :S

Ahora que estuvimos tratando lo de la zona de comodidad y la zona de valentía, recordé una gran experiencia que tuve cuando visité Japón. Allá pude encontrar una cultura muy diferente a la mía; era de esperarse, pero ya verla, sentirla y vivirla es diferente a solo imaginarlo. Lo que me pasó fue bastante interesante y cuando regresé y lo comenté aquí con mis amigos muchos se sorprendieron y aseguraron que nunca lo harían, si a mí me hubieran preguntado antes si me atrevería a hacerlo muy probablemente hubiera contestado que no.

Resulta que en Japón existen los baños públicos llamados ONSEN, yo los conozco porque los he visto en el anime. El onsen cuenta con sauna, tinas de hidromasage, estanques de agua caliente al aire libre, etc.; pero hay que dejar la ropa en un locker y entrar completamente desnudo al onsen. Las mujeres van por un lado y los hombres por otro; entras, te bañas y después ya puedes meterte a todo lo demás.

Recuerdo que el día que llegué a Nagaoka mis amigos nos llevaron a comer y como si nada nos dijeron: "¡Ah! Y a las 11:00 p.m vamos a ir al onsen". Ni mi amiga ni yo captamos que era el onsen, así que preguntamos y nos contestaron que eran los baños públicos tradicionales japoneses. Me quedé helada porque yo ya sabía que uno tiene que entrar sin ropa y sin toalla. Le expliqué a mi amiga y ella se sorprendió tanto que decidimos no tocar el tema, como si evitándolo nos fuéramos a salvar. Pensamos que si veían que era tarde y estábamos cansadas no nos llevarían. ¡Pero a las 11:00pm nos llevaron al onsen! Si lo han planeado los japoneses es porque se va llevar a cabo, ellos son estrictos con eso cumplir las agendas.

El caso es que íbamos como zombies, metimos ropa y toallas, por requerimiento de ellos, y nos pusimos en camino al onsen. Mientras íbamos en el coche nos consolamos al saber que era tarde y que no habría mucha gente, es más, tal vez estaría vacío, además nuestros amigos (que eran dos hombres) se irían por su lado, y nosotras íbamos a entrar con la mamá de uno de mis amigos. Cuando llegamos al estacionamiento.... oh sorpresa....¡estaba lleno! casi no encontramos lugar (ahí tuvimos otro rayito de esperanza, de no encontrar estacionamiento y regresar a casa, pero no fue así). Como había pasado el gran terremoto de Nagaoka muchas familias se habían quedado sin casa y usaban el onsen para bañarse.

No recuerdo mucho porque en verdad estaba en shock... ¡a mi no me gusta ni bañarme en los clubes de natación! Total de que entramos, era realmente barato, como unos 20 pesos, y nos metimos. Ahí estaba mi decisión, yo sabía que nadie podía obligarme a hacer algo que no quisiera, sin embargo me daba mucha pena que hubieran gastado y yo no entrara, además era algo típico de Japón y ahí estaba yo, parada en la entrada para vivirlo. A mi me encanta Japón, su cultura, su comida, todo, y tenía la oportunidad de vivir y experimentar algo único, no sabía si podría llegar por mi propio pie alguna otra vez en el futuro a la entrada de un onsen... y después de pensarlo un momento decidí hacer caso omiso a mi pena y entrar al onsen. De todas maneras nadie me conocía y no volvería a ver a nadie de nuevo en la vida, solo a la mamá de mi amigo claro. Así que entramos. ¡Fue genial! El sauna era maravilloso (hasta había una pantalla plana dentro para no aburrirte), había dos grandes "estanques" de agua con diferente temperatura, que iba desde los 35° hasta los 40°; también entramos a las tinas de hidro masage que mueven tanto el agua que jamás tocas la tina con tu cuerpo porque flotas. La mamá de mi amigo nos llevó por todo lo que había, solamente no pudimos entrar a un sauna que era tan fuerte que ni podías ver tu mano delante de tu cara a causa del vapor, estaba tan caliente que no aguantamos y no entramos.

Al final, estuvimos un buen rato en un "estanque" al air libre, observando la luna y las estrellas, hasta que me sentí realmente mareada por el calor y nos salimos. Fue una experiencia maravillosa, no sé si yo llegaría a un onsen por mí misma en otra ocasión, pero al menos no me arrepiento de haber entrado y disfrutado de la experiencia que representa bañarse en un onsen. Para los japoneses es bastante común, pero para mí representó salir de mi zona conocida y a la que estoy acostumbrada para experimentar algo nuevo. Desde ahí ya no me da pena hablar en público :D ¿Tu lo hubieras hecho?

1 comentario:

Elena dijo...

woooooowww lauuu, recuerdo cuando nos contasteee no lo podía creeer jejeje t efelicito ahora eres una mujer nueva y diferente jejeje
¡Que valor!, yo creo que no lo hubiera podido hacer. Si nos vamos lo intentaré!!!!!!